“Cada tanto nace una chica completamente desarrollada, parcialmente vestida como Venus emergiendo del mar” Con esta alusión al magnifico cuadro del pintor florentino Sandro Boticelli “El nacimiento de Venus”, la revista Esquire anunció la llegada de la “Varga Girl” a doble pagina.
Su creador era Joaquin Alberto Vargas, un hombre nacido en Arequipa, Perú, quien gracias a los estudios financiados por su padre en Europa y dadas las ganas de saltar del viejo al nuevo mundo logró llegar en 1919 a la Gran Manzana, donde comenzó a trabajar en el New Amsterdam Theatre, el teatro de revistas más importante de Broadway de comienzo del siglo veinte, en pleno centro de Manhattan (Calle 42 con Times Square).
Su trabajo y relación con Lorenz Ziegfeld, creador de las famosas Ziegfeld Follies, le abrieron las puertas a futuros trabajos como free lancer de publicaciones periódicas y como retratista por encargo. Antes de llegar a territorio Norteamericano, Vargas paseo por Europa, donde conoció a una de sus máximas aspiraciones en cuanto a retratos; las obras de Raphael Kirchner, cuyas ilustraciones de mujeres sensuales eran publicadas en las revistas más famosas de la época.
El ser free lancer le ayudó a perfeccionar sus trazos, el tiempo libre que tenía le permitían pintar por mero placer. Sus primeras obras con Anna Mae y otras chicas de la farándula Neoyorquina, demuestran un talento superior o igual a los de Ingres, Degas y Toulouse-Lautrec. Vargas trabajaba sus originales en óleo, pastel o tinta, sin embargo su preferencia era la acuarela. Los retratos de 1920 de Lila Lee, también conocidos como “Canario Amarillo” y los de Caja Eric, una de las chicas de Ziegfeld, revelan esa facilidad que Alberto Vargas tenía para animar la figura femenina, con sombras al estilo de Rembrandt y Vermeer.En 1928, pintó “Spanish Lace” también llamada “Spanish Gypsi” una pintura perfecta que muestra el talento del artista peruano. Durante esos años, conoció a “Miss Clift”, seudónimo que el mismo Vargas le puso a su futura señora, con la cual se casó en 1930, Anna Mae Clift. Mujer con características y rasgos inigualables, representados en la gran mayoría de los cuadros del pintor, ya que fue ella la modelo esencial a seguir de “sus chicas”.
El trabajo de Vargas se vio profundamente afectado en la época de la crisis económica. El cambio de mentalidad, de gustos y de estilos de la sociedad neoyorquina lo dejaron fuera del mercado durante un par de años. Sin embargo su excelente fama de retratistas le ayudó para ser solicitado por una de las grandes compañías cinematográficas de la época, Fox Film Corporation. Estudio con el cual firmó en 1934 un contrato para pintar trece retratos, en ocho semanas, de diferentes estrellas de Hollywood. Un año después, Vargas dío terminó a su trabajo en el Departamente de Arte de Fox y emigró a Warner Borthers. A finales de la década el artista ya había trabajado para los más prestigiosos estudios cinematográficos. Sin embargo su salto a la fama y su triunfo profesional llegaron cuatro años después con la firma del contrato en la revista Esquire. En 1940, se publica la primera chica “Varga”, firma la con la que la revista Esquire tituló las obras de Joaquin Vargas con el fin de hacerlas más populares. La circulación de la revista aumentó de forma considerable, las cartas al director con felicitaciones y con demandas de nuevas chichas “Varga”, hicieron parte de una rutina. Este nuevo aporte a la revista logró que meses después se editara un calendario con las Varga’s Girls. Quinceañeras de ropa ligera, que mostraban vivacidad e inocencia en sus posiciones eróticamente insinuantes, se transformaron en una marca de la época. Stephen Goddar, estudioso de las obras de Vargas del Spencer Museum of Art, de la Universidad de Kansas, declara que “Las chichas Varga fueron mucho más que Pin Ups, ellas representaban la ideosincrasia de los Estados Unidos, tanto como los chistes de Bob Hope y la música de Glenn Miller”
Estos calendarios adornaban las barricas militares, las peluquerías y los salones de juegos. Tanto fue el fervor por las chicas Varga que se hicieron juegos de naipes con las pinturas de cada una de ellas y otros productos que mostraban el trabajo del artista. Pero el exceso de trabajo y la firma de un nuevo contrato en 1944, donde le exigían una chica por semana, provocó que un juicio entre la revista y el artista, terminara con la peculiar relación que tenían hace años. Invalidado de usar la marca “Varga” y con un juicio perdido, el artista conoce a Hugh Hefner con quien forma una gran amistad tanto a nivel personal como profesional. Vargas trabajó veinte años en la revista de la conejita sin embargo Godden sostiene que los mejores años de la época Vargas, fueron los cinco años de la Segunda Guerra Mundial. Las chicas Varga, lograron darle un impulso tanto al público masculino como femenino. Eran la representación pura de los valores y costumbres del pueblo Americano. Las mujeres habían entrado al mundo de la industria de materiales de guerra. Era la nueva mano de obra, una mano fuerte con un lado seductor.
La sociedad pedía de forma urgente una evasión a la realidad, una evasión a la fría y dura actualidad que el mundo estaba viviendo.
Para ver Varga Girls visitar http://www.vruiz.net/galeria/pin-up/vargas-alberto



E Sancho
Caminad a mi lado
Que todavía nos queda
Mucho por recorrer;
Mirad que esta historia
De alegrías, pactos, imaginación
Odio y amor
Al parecer nunca acabara.
Será acaso porque Cervantes
Goza verme pelear
Con gigantes de más de 11 mil millones de pies,
Será por eso
Que puso a Dulcinea
Más allá del mar
Para por mucho tiempo
No poder su piel tocar,
Será Cervantes el constructor
De esta historia Pancho
Pero recordad que el Quijote
No sabe dejar de pelear.
E amigo Cervantes
Porque no escribís algo mejor
A este joven y antiguo cabalgante
Que ha peleado
Con cuanto obstáculo
En tu obra has plasmado
Porque mejor….
E Sancho
No apuréis el paso amigo
Que todavía nos queda
Mucho por esperar,
Quedan días llenos de mi ausencia
Pero no vacios de sentimiento,
Quedan más batallas por dar
Así que guardad la energía
Y no apuréis la marcha
Que sólo estropearas lo recorrido,
Mejor venid a mi lado
Y ayudadme a imaginar
Como derribo a ese gigante
Que me separa
De los brillos de aquel sol.
Sin más que su amigo Sancho
El Quijote sigue su rumbo
A encontrarse tal vez con ella
La dueña de sus victorias
Y la heredera de su amor.